Debate sobre la libertad en el Mundo

EL DEBATE SOBRE LA LIBERTAD EN EL MUNDO ACTUAL

Dr. Alejandro Chafuen el Premio por la Libertad Walter Judd 2014

PREGUNTA.- El liberalismo se asocia frecuentemente y casi de manera exclusiva a una forma de enfocar la Economía contrapuesta a planteamientos estatistas y/o dirigistas que constriñen, limitan o aplastan, incluso, la libertad de mercado. ¿Es éste un debate superado? ¿Ha avanzado o retrocedido el liberalismo y los fundamentos de la sociedad abierta en el ámbito de la Política, la Cultura y el Pensamiento?

RESPUESTA.- En la política vemos que cada vez hay menos partidos que se llaman liberales. Los que se llaman liberales rara vez lo son o, si lo son, son más bien clubes de discusión que no captan más que el 1% de los votos. El juego democrático, el cambio de gobierno por votación popular ha sido un aspecto del liberalismo, allí se ha avanzado. Hay menos dictaduras que hace 50 años. Pero quizás más importante para el liberalismo es que se entienda el concepto republicano de la importancia de la división del poder, allí creo que en muchos países se ha retrocedido..

No me cabe duda que en el campo del pensamiento, al menos en la cantidad de personas que estudian y promueven el liberalismo, hay un crecimiento. Pero este avance no se ha dado tanto en la calidad de los argumentos. Los liberales de hoy siguen refiriéndose a los grandes padres liberales del pasado, Bastiat, Smith, Mises, Hayek, Rand, y Friedman. Recuerdo que cuando tenía dieciocho y diecinueve años, iba a las librerías de Buenos Aires y preguntaba sobe donde podía encontrar libros liberales. Me miraban con cara rara y en tono de sorna me decían: “tiene que buscar en el área de paleontología.” Ahora la situación es bastante mejor.

P.– No son pocos los que piensan que el liberalismo hunde sus raíces en valores propios del cristianismo y la cultura occidental: la democracia, la dignidad de la persona, la solidaridad, la justicia y el estado de derecho. Pero también desde doctrinas opuestas se invocan los mismos principios. ¿Liberalismo o Socialismo. Sigue vigente este debate en el mundo de hoy?

R.– Si definimos al socialismo como el sistema económico basado en la propiedad estatal de los medios de producción son pocas las personas y mucho menos los países que tienen ese socialismo como modelo. El liberalismo también tiene sus desafíos. Vimos que durante el siglo XX el capitalismo, entendido como el sistema económico basado en la propiedad privada de los medios de producción, empieza a reemplazar al liberalismo, como la idea fuerza que le hace frente al socialismo extremo. Aunque tengo mis cuestionamientos sobre su metodología, me parece aterrador que Hong-Kong que lidera los rankings en libertad económica, apareció como el líder en el índice de cronycapitalism elaborado por la revista The Economist.

Marx, Lenin y Stalin, quizás se sentirían en casa en Corea del Norte, pero se sentirían cuestionados y confundidos por la China “comunista” de hoy. Los partidos socialistas de muchos países, especialmente los europeos, les parecerían como cuasi capitalistas o capitalistas “light”. Si vemos algunos de los temas más discutidos en la política económica de USA, como la salud, la inmigración y la defensa, los debates no pasan por liberalismo versus socialismo, sino sobre eficiencia económica y poder político y, a veces, como excepción, como cuestión de derechos humanos. La lucha actual me parece más una lucha entre capitalismo de amigos versus socialismo de amigos.

P.- ¿Cuáles son a su juicio los principales retos a los que se enfrenta hoy la libertad y la democracia en el mundo?, ¿Venezuela?, ¿Los separatismos y nacionalismos renovados en Europa, Rusia…? ¿El liderazgo de Estados Unidos?…

R.- Mi principal preocupación es el creciente predominio de visiones que niegan su libertad o la existencia de valores como la libertad. El crecimiento de ideologías que defienden un totalitarismo relativista, son una amenaza creciente, al igual que los nuevos socialismos. Es posible que ante abusos de estas tendencias veamos reacciones de grupos nacionalistas totalitarios, especialmente en Europa. Casi todos los países tienen desafíos. En los casos de Venezuela, Europa y los Estados Unidos, los problemas son diversos. Si continúa el modelo del socialismo del siglo XXI, Venezuela será un foco de inestabilidad por dos décadas más.

En Europa me preocupa todo lo que puede llevar a la violencia y algunos argumentos populistas están cobrando mucha fuerza. El nuevo activismo de la Rusia de Putin puede llevar a reacciones necesarias pero que pueden resultar costosas. En Estados Unidos lo que más me preocupa es la erosión del estado de derecho. Esta se manifiesta en la creciente arbitrariedad del gobierno en temas que afectan a todos como la salud y los impuestos. Asimismo, como describe el libro A Nation of Takers de Nick Eberstadt, cada vez más gente está dependiendo del estado. La crisis del estado benefactor en algunos países de Europa es otro desafío. Me temo que su crisis no llevará a que sea reemplazado por un sistema más liberal. Uno que ponga más énfasis en la responsabilidad personal y familiar. En muchos casos la crisis llevará a un estado benefactor un poco más pequeño pero más corrupto.

P.– Evocando la personalidad de Walter Judd y su propia trayectoria de tantos años exitosos al frente de la Fundación Atlas y otros think tanks, ¿Existen hoy en el mundo líderes políticos, a los que se les pueda calificar de “campeones” de la libertad?

R – Creo que aquí tenemos un déficit, sobre todo si nos enfocamos sólo en los políticos. Existen algunos referentes que a mi juicio hacen política de alto vuelo desde fuera de la actividad partidaria. Mario Vargas Llosa es para mi un gran ejemplo positivo. Con enorme generosidad dedica gran parte de su tiempo a esfuerzos que tienen implicancia política. Garry Kasparov también trabaja en forma inteligente para la libertad. Más cerca de la política, los ex-presidentes José María Aznar y Vaclav Klaus dedican esfuerzos en haras de la libertad en diversos campos. De los presidentes y primer ministros actuales tengo esperanza en Stephen Harper, primer ministro de Canada. Espero que cuando termine su mandato se convierta en un actor más importante a nivel global.

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