Hipertensión asesino silente

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La presión arterial cambia cada vez que el corazón late. Puesto que el corazón late en promedio 100.000 veces por día, todos tenemos unas 100.000 presiones distintas cada día. Entender esto es importante, pues una sola medida no dice nada. Al menos 3 mediciones para calcular el promedio que es un dato más confiable. Pero lo aconsejado es llevar un aparato el día entero midiendo.

Son nuevos datos de las pericias forenses, que se conocieron ayer.

Refernan Ref‘s insight:

¿OTRO CASO PÚBLICO DE SUBESTIMAR LA PREVENCIÓN?

LA MUERTE SUBITA de Jorge Ibañez es, probablemente, una hipertensión arterial no tratada, y puede haber sido el desencadenante de la muerte súbita, ocurrida el viernes por la mañana en su departamento de Recoleta. LA HIPERTENSIÓN afecta las arterias de todo el cuerpo y mulitplica el riesgo de infarto de miocardio y ACV.

DE HECHO 9 de cada 10 argentinos con ACV tenían hipertensión (presión alta persistente). La hipertensión afecta la salud renal y la visión. Prevenirla antes de los daños que genera es esencial.

La gente, erroneamente, le teme al pico de presión por el ACV, pero el verdadero efecto negativo silencioso de la hipertensión se debe a la presión arterial elevada en forma crónica: daña el cerebro y otros órganos (riñon y ojos) y orada o desgasta las paredes arteriales, haciéndolas más susceptibles a romperse o a retener placas de colesterol y formar ateromas. Si la arteria cerebral se rompe, se produce un ACV hemorrágico y si se tapa por un ateroma, se produce un ACV isquémico o infarto cerebral, precisa el especialista.

La sociedad desconce estos riesgo y los subestima. La relación entre presión alta y ACV es, por lo menos, estrecha: “La presión alta es el factor de riesgo más frecuente para dos de las más devastadoras epidemias neurológicas de nuestro siglo: el ACV y la demencia. Influye directamente en el ventrículo izquierdo, una de las 4 cavidades del corazón. La función del ventrículo izquierdo es enviar sangre oxigenada al resto del cuerpo. El daño sucede a largo plazo, salvo que el ventrículo izquierdo ya estuviese dañado. La hipertensión daña arterias coronarias y arterias cerebrales, afecta el riñón, genera insuficiencia ventricular e incluso puede llegar a un edema de pulmón.

Si esta persona tuvo presión arterial alta (mayor de 120/80) habría que ver desde cuándo lo tuvo. Si es mucho tiempo, el ventrículo está deteriorado y se engrosa para mantener esa presión, lo que puede producir arritmias ventriculares y tener una muerte súbita. La explicación es de Luis de la Fuente, un médico cardiólogo y profesor en la Universidad del Salvador.

La hipertensión también puede aumentar el riesgo de sufrir un ACV, indirectamente, a través de otro mecanismo. “Al mantenerse elevada en forma crónica puede predisponer al corazón a desarrollar una arritmia cardíaca llamada fibrilación auricular. La misma suele producir coágulos en las cavidades del corazón que viajan por las arterias cerebrales hasta que en algún momento, al no poder seguir avanzando, las tapan y producen un ACV isquémico”.

Otro riesgo “cerebral” derivado de la hipertensión es la demencia. “La demencia es la alteración de las funciones intelectuales, aquellas que nos permiten memorizar, razonar, resolver problemas, programar actividades complejas, interpretar metáforas, ironías o sarcasmos, etc. Sabemos desde hace muchos años que la hipertensión y otros factores de riesgo como la diabetes y el cigarrillo aumentan el riesgo de demencia vascular. Lo que aprendimos más recientemente es que la hipertensión también produce otro tipo de demencia, que es la Enfermedad de Alzheimer.

Además del cerebro y el corazón, la hipertensión es un factor de riesgo de la enfermedad renal crónica (ERC). Al haber una mayor presión en los vasos sanguíneos que recorren todo el cuerpo, los riñones no pueden realizar correctamente la tarea de filtrar la sangre y se ven afectados. Esto tiene que ver con algo repetido y poco aclarado: el consumo excesivo de sal. Los riñones están diseñados para equilibrar la ingesta de sal que hacemos. Cuando hay exceso de sodio en sangre, se produce retención de líquidos y este aumento de volumen eleva la presión.

Para terminar, saber las causas de la hipertensión no es fácil. Sólo el 5% de los casos tiene un factor o enfermedad que la dispara: puede ser la estrechez en arterias renales o enfermedad propia de los riñones, afección en glándulas suprarrenales o tiroides, o una anomalía congénita de la arteria aorta. El 95% restante de las causas SE DESCONOCEN, y se llama “hipertensión primaria o esencial”, es decir, sin causa conocida. Pero aunque no se puedan detectar las causas en el 95% de los casos, sí se pueden identificar factores de riesgo: la predisposición genética, el tabaquismo, la obesidad, el sedentarismo, el estrés emocional y el exceso de sal. Salvo lo genético, el resto son prevenibles y erradicables.

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