Sarmiento y Alberdi

LA VISIÓN DE DOMINGO SARMIENTO EN 1847 NO SE EQUIVOCÓ

Entre 1845 y 1847, por encargo del gobierno chileno, visitó Uruguay, Brasil, Francia, España, Argelia, Italia, Alemania, Suiza, Inglaterra, EEUU, Canadá y Cuba. En cada uno de estos países, se interesó por el sistema educativo, el nivel de la enseñanza y las comunicaciones, la forma en que la gente vivía y si apreciaban a sus gobiernos. Todas estas impresiones las volcó en su libro Viajes por Europa, África y América. 

Su sistema era simple: una a comer cada día a un restaurant distinto y de distintas categorias (caros y baratos) y hablaba con los mozos y con quién podia…es decir, preguntaba. No confiaba en lo que le decían ni escribían los políticos ya en esas épocas y por ese motivo, era un hombre que intentaba ver las cosas por sí mismo y no dejarse llevar por las impresiones de otro.

La obra llamadas Viajes por Europa, Africa y América, es una colección de cartas enviadas a sus amigos, publicada en 1849 y que compone el tomo V de sus Obras Completas. El motivo que lo impulso a viajar fue, como el explica: “ver por mis propios ojos, y palpar… el estado de la enseñanza primaria, en las naciones que han hecho de ella un ramo de la administración pública”.

Sarmiento viajo por Europa y paso 6 semanas por los Estados Unidos. Ahí describe su visión decepcionada que luego escribió minuciosamente los motivos de lo que el consideró una Europa clasista, dividida entre nobles y plebeyos, decadente. Hablaba de Inglaterra, Francia, España, que son los lugares que visitó y donde observó pobreza y absolutismo. En general encontró a Europa sumida en la ignorancia y con miseria espiritual, con reyes y lacayos, monumentos y lazaretos, clases sociales bien separadas, opulencia y hambre.

En 1846 llega a España y recorre Madrid, Córdoba, La Mancha y Barcelona. Escribe su sexta carta desde Madrid, dirigida a su amigo chileno Victorino Lastarria, fechada en noviembre 15. “He visto los toros y sentido todo su sublime atractivo. Espectáculo bárbaro, terrible, sanguinario, y sin embargo lleno de seducción y de estímulo“. Entre abril y mayo de 1847 se encuentra en Italia. Desde Milán en mayo 6 de 1847 escribe: “¡Qué miseria y qué abandono! ¿Por qué no trabaja este pueblo? Por qué sus habitaciones son tan ruines, tan descuidada la cultura, y tan desaliñados los vestidos de los habitantes?”.

Cuando llegó a EE.UU. quedó deslumbrado por la democracia estadounidense y su pujante economía de libre mercado, que incluso antes de la Guerra de Secesión ya creaba riquezas, instituciones y adelantos, un lugar donde “las mujeres salían de noche y no eran putas”, y los niños se animaban a hablar con los mayores, según sus propios escritos. También aclaro que los obreros americanos, al salir de las fabricas se cambiaban de ropa y vestían todos iguales, sin distinción de clases sociales.

Es después de ese viaje, que hiciera para estudiar el sistema educativo de Estados Unidos, que Sarmiento predice que esa nación representaba el futuro de mundo. Y no se equivocó. El pensaba que era el modelo de gobierno que Argentina debía adoptar, si es que deseaba crecer en serio y creyó que ese progreso y libertad que había en el país del norte se debía fundamentalmente a la educación, por ello, intento copiar el modelo americano y cuando fue presidente en Argentina, erradicó el analfabetismo antes que los americanos.

En los hechos Argentina copió la constitución americana e impuso en Argentina una república democrática, pero no tomó los recaudos de ese país para evitar los golpes y cambios de rumbo. Por ello, con el tiempo y los ardides de hábiles políticos, estos licuaron la igualdad ante la ley que requiere un sistema republicano corrompiendo al poder judicial primero y luego colonizando el congreso, con lo cual ya las leyes y su aplicación fue manejado a voluntad. Una característica notable de ello es que la clase política, los nobles y ricos dejan de ser iguales ante la ley y pasan a ser ciudadanos intocables por ella. Tal como lo vemos hoy con los funcionarios públicos en Latinoamerica y Europa.

Pero Juan Bautista Alberdi, con quién solía intercambiar opiniones, si tenía una visión global y certera, pues opinaba que el progreso del país del norte se debía NO tanto a la educación, sino que era el modelo o sistema económico lo importante: el pensaba que tener abierto el comercio con el mundo, con muchos tratados comerciales firmados, era la clave para el progreso y era lo que mantenía al país en el rumbo correcto, y no se desviaba como ocurría en Europa y latinoamerica, de la real democracia republicana y la libertad.

Pues bien, la conclusión que podemos sacar ahora es que Sarmiento no se equivocó en que EE.UU. era el futuro del mundo, pero si se equivocó en creer que eso se debía a la educación. De hecho, sus avances en esta área eliminando el analfabetismo, no impidio que el país se convirtiera con las ideas socialistas de fines de siglo 19, que terminó con la creación del partido socialista radical en Argentina: partido que colocó el primer presidente, Hipolito Yrigoyen en 1916. Por su lado Alberdi si tenía razón en cuanto a cómo mantener una linea sin golpes ni desvíos del progreso a la republica democratica: eran el tener tratados internacionales y obligaciones con terceros que no le permitieron al político local dejar de obedecer.

Si miramos la historia real, no la oficial, vemos que ya Yrigoyen congeló los alquileres, lo cual significó pisotear los contratos de alquiler, y también consiguió que la corte lo convalidara legalmente. También creo una logía militar que fue la que luego lo derroca a el mismo en 1930, con el primer golpe militar. Fueron los grandes errores del socialismo radical al gobernar, que nos marcaron hasta hoy. También se sabe que el creó la figura de pagar favores políticos con cargos públicos (ñoquis), que iban sólo a cobrar cada fin de mes. Es decir que marco el camino de decadencia que seguiría el país en el siglo 20 y 21, pues su métodos de gobierno fueron copiados los militares y todos los demás políticos que lo sucedieron, especialmente su admirador principal y mejor alumno: J. D. Perón.

De los escritos de Alberdi y Sarmiento, podemos tener una idea de la estatura intelectual de estos hombres, que en el siglo 18, sin radio, teléfonos, casi ni diarios, ni mucho menos internet o aviones o trenes, ya podían predecir tan certeramente, el futuro del mundo y razonar sobre temas que aún hoy, son totalmente desconocidos por nuestra clase política.

1 Comment »

  1. 1
    Carlos Says:

    Me parece que lamentablemente hay pocas personas que piensan como Usted, y tal vez esa sea la razón por la cual estamos como estamos.
    Visitaré seguido este sitio.


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