QUE HACER CON EL ENVEJECER

A mediados del siglo pasado, la ciencia médica comenzó a entender la relación entre los daños, el metabolismo, el envejecimiento y las enfermedades relacionadas con la edad y la discapacidad: que los efectos secundarios de la degradación de los procesos metabólicos continuamente se van sumando a la carga de daño celular y molecular de los tejidos, y que este daño acumulativo, conduce a las enfermedades y discapacidades típicas del envejecimiento. 

Así la medicina se centró en desarrollar fármacos para combatir los llamados “factores de riesgo” de las enfermedades relacionadas con la edad, ayudando al cuerpo a producir menos elementos metabólicos dañinos de las células. Al hacerlo, estos fármacos retardan algo la acumulación del daño en tejidos vulnerables, y por lo tanto desaceleran algo la llegada de la enfermedad relacionada con la edad en particular. Los medicamentos de estatinas, por ejemplo, obligan a que el cuerpo produzca menos colesterol y asi, indirectamente, reducen el número de partículas portadoras de colesterol circulando en la sangre, lo que hace que un menor número de partículas de colesterol quede atrapado en la pared de la arteria. De este modo, las estatinas disminuyen la acumulación de placas de grasa en las arterias.

Otros fármacos obligan a los riñones para liberar más agua, o bloquean la acción de las hormonas que estrechan las arterias, con el fin de reducir la presión arterial. Disminuir la presión arterial reduce el daño que los golpes del pulso cardíaco causa en las finas estructuras de los riñones, y reduce el riesgo de que un vaso sanguíneo vaya a estallar en el cerebro, lo que provoca un derrame cerebral. Otros fármacos manipulan la forma en que el cuerpo metaboliza y transporta azúcar en la sangre con el fin de reducir los niveles de azúcar en la sangre circulante, y las concentraciones más bajas de azúcar en la sangre ralentizan la formación de los enlaces de azúcar pegajosas en los tejidos. Y así sucesivamente, estos ayudan.

Estos medicamentos, necesariamente causan efectos secundarios, como el riesgo de hemorragia causada por las propiedades anti-coagulantes de la aspirina, o el daño muscular causado cuando las estatinas restringen la producción de vivificante metabolitos que se generan en la misma ruta bioquímica como colesterol. Por otra parte, mientras que estos medicamentos reducen la velocidad de daños del envejecer, son incapaces de detener su acumulación en los tejidos, debido a que sería necesario cerrar completamente los procesos metabólicos que las que se dirigen, y estos procesos son esenciales para la vida misma.

Cuando la carga de décadas de daños celulares y moleculares ya se ha acumulado al punto de sufrir una enfermedad y discapacida propia del envejecimiento, la medicina actual se reduce gestiónar esa crisis en las salas de emergencia. Pero nosotros pretendemos una medicina diferente, una que repare el daño. Los avances científicos en las últimas décadas se han centrado en lograr las biotecnologías de rejuvenecimiento. Es decir, terapias que puedan aplicar los principios de la medicina regenerativa y en vez de solo ralentizar la acumulación del daño en los tejidos, intenten quitar, reparar o reemplazar la maquinaria celular y molecular dañada. 

Esto significaría que con cada ronda de tratamiento, los ojos de una persona, el corazón, las arterias y los huesos no sólo sufren menor degradación permanente, sino que su fin es restaurar su estructura y función a su integridad juvenil.

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