Mordeduras, arañazos y picaduras

Las mordeduras y los arañazos, aunque sean leves, deben atenderse con cuidado. Si estas heridas se infectan, pueden producir daño cosmético o discapacidad, o ser mortales, como la rabia. Además, dependiendo de su gravedad, pueden requerir puntos de sutura o terminar en una internación.

    • A cuidarse de las morderuras de los perros y los arañazos de los gatos
    • A cuidarse de las morderuras de los perros y los arañazos de los gatos
———————————

La ubicación típica y la naturaleza de una herida dependen del animal agresor. Los perros pueden causar lesiones leves, como rasguños, u otras más importantes y complicadas, como desgarros, cortes profundos y abiertos, o heridas punzantes. Si afectan a la cabeza o el cuello, o si dañan en forma directa algún órgano vital pueden ser letales.

Las mordeduras de perros son más frecuentes en los niños, en parte por el comportamiento desinhibido que tienen frente a estas mascotas. En los menores de 5 años, hasta siete de cada 10 mordiscos se producen en la cabeza o el cuello, por su cercanía en altura a la boca de un can grande. En niños mayores y en adultos, las mordidas son más frecuentes en  brazos, manos, piernas y pies.

En el caso de los gatos, son de cuidado los arañazos y las heridas punzantes profundas causadas por sus dientes largos y filosos. Mientras que los perros frecuentemente atacan sin un motivo claro, en nueve de cada 10 casos los gatos responden a una provocación de la víctima, que en su mayoría son adultos y, en especial, mujeres.

Se trate de una mascota familiar o de un animal callejero o salvaje, los arañazos y las mordeduras pueden transmitir enfermedades. Los microorganismos que habitan naturalmente la boca de los animales y la piel de los humanos son los principales responsables de la infección de estas heridas, que pueden ser localizadas y producir fiebre, enrojecimiento de la piel, inflamación, y presencia de pus. Cuando estas infecciones se complican, pueden diseminarse y afectar otros tejidos y, en forma más generalizada, la sangre y los órganos.

La rabia es la infección más grave que pueden transmitir perros y gatos. En  humanos, los primeros síntomas de esta afección incluyen fiebre, dolor de cabeza y fatiga. Cuando la enfermedad avanza, produce confusión, alucinaciones y parálisis. Una vez que los síntomas comienzan, la progresión suele ser mortal. Las mordidas en la cabeza o cuello son más peligrosas para este tipo de infección. Existen vacunas que pueden prevenir la rabia en las personas sanas y en quienes ya resultaron expuestos a este virus.

Además, a través de mordiscos y rasguños, los gatos pueden transmitir la bacteria responsable de la enfermedad de la garra del gato. Esta infección no enferma a los felinos y aunque la herida no parezca estar infectada, puede causar síntomas en las personas: ganglios linfáticos hinchados, especialmente alrededor de la cabeza, el cuello y las extremidades superiores, fiebre, dolor de cabeza, fatiga y pérdida del apetito. En las personas con sistemas inmunológicos debilitados, puede causar problemas más serios.

Cómo proceder ante una mordedura

• Actúe con rapidez para reducir las chances de infección de una herida.

• Si la herida no sangra mucho, límpiela con agua y jabón, y déjela bajo el chorro de agua durante varios minutos. No aplique un antiséptico ni ningún otro producto sobre la herida.

•Si la herida sangra, aplique presión sobre el área afectada con una gasa o toalla limpia hasta que deje de sangrar. Si dispone de guantes de látex o de goma limpios, utilícelos para protegerse y para impedir que se infecte la herida.

• Seque la herida y cúbrala con una gasa estéril o un paño limpio.

Llame a su médico si:

•La herida no deja de sangrar después de aplicarle presión durante 10 minutos.

•La herida parece profunda o se asocia a lesiones graves.

•La mordedura o el arañazo muestra señales de infección, como enrojecimiento, hinchazón, presencia de pus o mayor temperatura, o si la persona afectada siente mayor sensibilidad al tacto o tiene fiebre.

•La persona herida padece diabetes, enfermedad del hígado o del pulmón, cáncer, VIH u otra condición que podría debilitar su capacidad para luchar contra la infección.

• La persona herida recibió la vacuna contra el tétanos más de cinco años antes del ataque. Si es así, puede necesitar una dosis de refuerzo.

•El animal es salvaje, callejero o se comportaba de forma extraña. También si es doméstico pero no se sabe si fue vacunado contra la rabia.

El médico deberá evaluar la necesidad de suministrar antibióticos para las heridas con alto riesgo de infección y de aplicar las vacunas contra tétanos y rabia.

————————————-

Picaduras de insectos e incluso la de determinados animales marinos, como las medusas, abligan a acudir al especialista, cuando sea necesaria la aplicación de cremas o lociones por picor o dolor persistente, siempre que haya infección, si la persona presenta dolor torácico, hinchazón de cara, labios, lengua o boca, dificultad para deglutir o respirar o pierde el conocimiento.

En general, las picaduras no dan lugar a grandes problemas, si bien hay que tener en cuenta determinadas situaciones, como las que se producen en personas alérgicas, sobre todo si son menores, o las reacciones tóxicas, acudir al especialista en el caso de que sea necesaria la aplicación de cremas o lociones para reducir el picor o cuando sea necesario un antihistamínico o corticoide y siempre que haya infección.

La reacción local, en la mayoría de los casos, se puede tratar en casa, retirando, en su caso, el aguijón, lavando el área afectada o cubriéndola con hielo envuelto en un paño. Una picadura es una lesión que se produce cuando un insecto inyecta un veneno en la persona (como los venenosos o picadores abejorros, escorpiones, avispas, abejas, hormigas o arañas) o extrae sangre de su cuerpo, por ejemplo, los parásitos o chupadores mosquitos, tábanos, pulgas, chinches, garrapatas u otros ácaro.

Sus síntomas varían de acuerdo con el tipo de insecto y el individuo, pero pueden aparecer enrojecimiento, hinchazón, ronchas o habones (urticaria), picor, ardor, hormigueo, dolor localizado, inflamación de la cara, boca y cuello afectando a las vías respiratorias, dolor torácico, dificultad para respirar, dificultad para deglutir o ‘shock’.La reacción más normal ante la picadura de un insecto es la local: una reacción cutánea inmediata, que en el caso de las de abejas y avispas cursa con dolor, mientras que la de mosquitos, pulgas y ácaros causa picazón antes que dolor.

Por su parte, la reacción de las personas alérgicas a la picadura del insecto es más intensa y reviste mayor peligro: la persona se sensibiliza en picaduras anteriores y la reacción pasa de ser local a sistémica. Se extiende y puede llegar a ocasionar el llamado shock anafiláctico, con dificultad para respirar, afonía, dificultad para tragar e incluso pérdida de conocimiento.
La reacción tóxica se presenta cuando hay de por medio una gran cantidad de veneno (picaduras múltiples) o por la localización de la picadura (párpados, labios, cuello) que provocan una gran reacción local. Esta reacción requiere siempre atención médica urgente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: